PSC vs MRD, para el pueblo que ha creído en nosotros
Para nuestros candidatos, dirigentes y activistas. Nuestra identidad y credibilidad son más importantes que las candidaturas.
No somos políticos sino activistas sociales en el MOVIMIENTO RESCATE DEMOCRÁTICO que, en 2023, ante los desatinos de Luis Abinader, su incapacidad para limpiar el gobierno de corruptos y su resistencia a cambiar de rumbo a favor de los más necesitados decidimos participar en las elecciones de mayo 2024. Acordamos con el Partido Socialista Cristiano hacerlo desde esta plataforma.
Nuestra lucha ha sido en defensa de la democracia, la soberanía, por el saneamiento de la justicia y el adecentamiento de la política.
Nuestras denuncias contra la corrupción han sido documentadas y probadas,
La firmeza de nuestra conducta y la claridad de nuestro discurso reconocidos,
El prestigio y credibilidad de este accionar atrajo a miles y miles de personas que encendieron las alarmas del gobierno que vio en estas candidaturas una amenaza mayor.
Entonces, en el fraude masivo, integral, múltiple y sin precedentes montado por el gobierno/ PRM para las elecciones municipales fuimos, en mayor medida que otros, perseguidos con saña; querían minimizarnos, dar la imagen de que no teníamos pueblo. Sin embargo, pueblo es justamente lo que más tenemos y eso les da miedo.
Tras esas elecciones municipales y temerosos de perder el reconocimiento, los dirigentes del Partido Socialista Cristiano acordaron, por su cuenta, alianzas con el PLD, la FUPU, PRD, BISD y otros en 25 provincias que ellos creen les garantiza ese reconocimiento. Es una decisión política que no podemos compartir. Somos la negación de esa política y del sistema corrupto construido alrededor de ella y esa es, en primer lugar, nuestra razón de existir, nuestra identidad.
Somos la esperanza que reclamó el país en la Plaza de la Bandera en febrero del año 2020, la misma que ha traicionado vilmente Luis Abinader. Tenemos plena consciencia de que representamos ese otro país surgido de la bancarrota de un sistema político que perdió la representatividad que alguna vez tuvo.
Aunque nos veamos sin un instrumento partidario esta decisión consagra nuestras credenciales como relevo y eje alrededor del cual articular una oposición, solida, creíble, resuelta, intransigente y exitosa, la que tanta falta hace.
