Para quienes han creído en nosotros

No somos políticos, pero el año pasado, ante los desatinos de Luis Abinader, su incapacidad para limpiar el gobierno de corruptos y ante su resistencia a cambiar de rumbo decidimos participar en las elecciones de mayo 2024.

Para hacerlo intentamos registrar a RESCATE DEMOCRÁTICO como un movimiento independiente pero la JCE, rechazó nuestra solicitud. Entonces, logramos que el Partido Socialista Cristiano alojara nuestra candidatura y las de otros colaboradores, amigos y militantes de esta causa sobre la base de que, no iríamos aliados con partidos del sistema porque representamos exactamente lo contrario.

Estamos a favor de políticas sociales para beneficiar a los productores locales de alimentos, a las madres y a los niños, a los trabajadores, los profesionales y nuestros jóvenes sin futuro.

Nuestra lucha en defensa de la soberanía y contra la corrupción, nuestras denuncias documentadas y probadas, la firmeza de nuestra conducta y la claridad de nuestro discurso rápidamente atrajeron a miles y miles de personas y encendieron las alarmas del gobierno que vio a este proyecto y estas candidaturas como una amenaza mayor; por eso decidieron invisibilizarnos pretender que no existíamos y luego tratar de pulverizarnos.

En el fraude masivo, integral, múltiple y sin precedentes montado para las elecciones municipales fuimos, en mayor medida que otros, perseguidos con saña, porque querían fijar la imagen de que no teníamos pueblo. Sin embargo, pueblo es justamente lo que tenemos y a eso es a lo que temen.
Nosotros sabemos y el país lo entiende que, las elecciones dominicanas se ganan en las urnas pero si no tienes suficientes delegados experimentados y resueltos, los votos depositados desaparecen en el conteo por aquello de que ACTA MATA VOTO. Así manejaron el conteo y registro de los votos el domingo 18 de febrero sabiendo que no habíamos tenido tiempo ni recursos suficientes para montar una estructura nacional de delegados.

Temerosos de perder el reconocimiento, los dirigentes del Partido Socialista Cristiano acordaron, por su cuenta, un conjunto de alianzas con el PLD, la FUPU, PRD, PLR y otros que ellos creen les garantiza ese reconocimiento pero que para nosotros son inaceptables porque ponen nuestras candidaturas al mismo nivel que la política tradicional y nosotros somos la negación de esa política y del sistema construido alrededor de ella y esa es, en primer lugar, nuestra razón de existir, nuestra identidad.

Tenemos plena consciencia de que representamos el otro país, el que emerge de la bancarrota de un sistema político maldito, desprestigiado y que ha perdido la representatividad que alguna vez tuvo.
Somos lo que pidió el país en la plaza de la Bandera en febrero del año 2020, somos lo que ha traicionado vilmente Luis Abinader, No tenemos control sobre la decisión final que vaya a adoptar el PSC. Somos una fuerza incrustada en la sociedad.

Ninguna candidatura, ninguna oportunidad vale tanto como para traicionar nuestros principios y las aspiraciones de un pueblo, el nuestro, el único que tenemos, el que de todas maneras y modos salvaremos.

Una parte del electorado descreída alegará que nos rendimos, que somos unos derrotados, que nos dejamos engañar, que una vez mas no pudo prosperar el bien y que nadie sabe si sobreviviremos como esperanza o posibilidad de poder. En una sociedad que valora el éxito por encima de los valores seremos severamente disminuidos en numero. Y lo sabemos, pero también sabemos que eso pasará y regresará con mas fuerza.
El costo de mantener la identidad por sobre las candidaturas satisface un aspecto esencial del reclamo ciudadano; nos saca del escenario, nos elimina como actores, aleja a todos aquellos que andan detrás de candidaturas, nos priva de un instrumento partidario por tiempo indefinido pero establece credenciales solidas como relevo y eje alrededor del cual articular una nueva oposición.

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